Algunas veces la vida es tan dura que lo único que te queda por hacer es cantar…


El hecho de que puedas leer estas líneas es un milagro. Significa que estás vivo, que la Divinidad ha extendido su brazo para acogerte en este mundo maravilloso, dándote una extraordinaria energía para llevar a cabo grandes hazañas.

Pero así como el hierro se prueba en el fuego, en esta aventura de vivir encontramos desafíos en los que el dolor es tan intenso que no vemos salida al final del túnel. En esos momentos necesitamos escuchar y ver más allá de lo ordinario. Prestar atención al poder de las pequeñas cosas, pues en ellas hallamos los mensajes divinos. Y es allí cuando vemos crecer la esperanza, la confianza y la fe, es cuando conocemos los rostros de nuestra verdadera familia y experimentamos el Amor Supremo.

Y en ese instante, como por arte de magia, las soluciones emergen. Surgen en el camino de aquellos que frente a las limitaciones se atreven a marcar un precedente, a atravesar los límites humanos y a convertirse en “gente de milagros”.

¡Vamos… que hoy es un día excepcional!

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